BLOQUEO.

Ese momento en el que tu mente no funciona, no sientes los pensamientos revoloteando por tu mente, no te viene la inspiración.

Rabia, inquietud, nerviosismo, cabreo, impotencia, son algunas de las palabra que se me vienen cuando pienso en esa horrible sensación. Pones todos tus sentidos a trabajar con el fin de llegar a un objetivo, que te salga una idea, un texto, una imagen...

El bloqueo acaba inundando todo tu cuerpo. Las lágrimas de desesperación comienzan a salir con vergüenza a que las vean, las uñas luchan contra los dientes que tanto se quieren deshacer de ellas. La pierna izquierda no para de moverse inquieta como si una serpiente le estuviese subiendo por ella y 
la respiración se revoluciona como si de un coche se tratase pisando el acelerador.

De repente, hay algo que te hace parar.

Los latidos del corazón se calman, vuelvo a sentir como el oxígeno se expande por todo mi cuerpo. Comienzo a ver más allá, las lágrimas terminan de caer, las manos se posan sobre la mesa y mi mente vuelve a funcionar.

Las ideas comienzan a salir alborotadas como niños en la hora del recreo. Cojo un folio sucio y con un lapicero comienzo a escribir todo lo que se me pasa por ese baúl que a veces cuesta abrir.

Al fin y al cabo somos como una especie de armario, al que hay que echarle un poquito de grasa a los engranajes para que abra mejor.

Si alguna vez sientes esto, cierra los ojos y respira, porque respirar nos da la vida, no da todo.

Comentarios

Entradas populares